No me importa que me cuelguen la etiqueta de monstruo, pero me incomoda no saber qué aberraciones he cometido.
Y qué importa, si ya nada vale nada...
Al fin y al cabo, quizás sí soy un monstruo.
miércoles, enero 03, 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada